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Cambiar la bañera por un plato de ducha: lo que hay que hacer bien

Desagüe, pendiente e impermeabilización: los pasos que evitan humedades en el vecino de abajo.

· 3 min de lectura

Plato de ducha impermeabilizado antes de alicatar
Foto de una obra real de FAVREFORM

Cambiar la bañera por un plato de ducha es una de las reformas de baño más pedidas: se gana espacio, se entra sin escalón y se limpia mejor. Parece un cambio pequeño, pero es de los que peor salen cuando se hacen deprisa. El problema casi nunca se ve el primer día: aparece meses después, como una mancha en el techo del vecino.

Estos son los pasos que tiene la obra y lo que conviene vigilar en cada uno.

1. Retirar la bañera y ver qué hay debajo

Al quitar la bañera se ve el estado real: el desagüe antiguo, la tubería, el suelo y la pared que estaba tapada. Es el momento de decidir si la tubería se aprovecha o se cambia. En pisos con instalaciones antiguas, lo habitual es renovarla, porque después quedará bajo el plato y el alicatado.

2. Desagüe y pendiente

El agua tiene que ir sola hacia el desagüe. Eso depende de dos cosas:

  • La posición y la altura del desagüe, que marcan si el plato puede ir enrasado con el suelo o necesita elevarse un poco.
  • La pendiente, tanto del plato como del tubo de desagüe hasta la bajante. Si falta pendiente, el agua se queda estancada y el desagüe se atasca con más facilidad.

Un plato de ducha enrasado con el suelo queda muy bien, pero no siempre es posible: depende de la altura disponible hasta la bajante. Conviene saberlo antes de elegir el plato.

3. Impermeabilizar antes de alicatar

Es el paso que más importa y el que no se ve cuando la obra está terminada. La zona de la ducha se impermeabiliza antes de colocar el plato o el revestimiento, con especial cuidado en:

  • Los encuentros entre el suelo y la pared.
  • Las esquinas.
  • La unión con el desagüe.
  • Las paredes de la zona de la ducha, que reciben agua directa.

El azulejo y la junta no son impermeables por sí solos: el agua acaba pasando por las juntas con el tiempo. Lo que evita la humedad es la capa que hay debajo.

4. Plato y revestimiento

Con la impermeabilización hecha y comprobada, se coloca el plato y se alicata. El plato tiene que quedar bien asentado y nivelado según su pendiente, sin moverse al pisarlo. En el alicatado, las piezas de la zona de la ducha se colocan con el adhesivo adecuado para zonas húmedas y con juntas bien rellenas.

5. Sellado, mampara y grifería

El último paso es el sellado del perímetro del plato con silicona para baños, la mampara y la grifería. El sellado es mantenimiento: con los años conviene revisarlo y renovarlo si se despega o ennegrece.

Tres señales de una obra bien hecha

  1. Antes de alicatar puedes ver la impermeabilización. Pide verla o una foto.
  2. El agua de la ducha va al desagüe sin quedarse en charcos.
  3. El plato no suena a hueco ni se mueve al pisarlo.

¿Necesita permiso?

Depende del municipio y de lo que se haga. En Madrid capital, cambiar solo acabados no necesita trámite, pero si la obra cambia instalaciones de sitio suele ir con declaración responsable. Lo explicamos en qué permiso necesitas para reformar tu piso en Madrid.

Si quieres ver cómo quedan estas obras, en nuestra página de reforma de baños tienes fotos reales de baños antes, durante y después.

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